De paseo al centro de salud mental
Y aunque cierran a las ocho
Para no sentir se amontonan los leprosos a la cola con los cretinos.
Entre cigarro y cigarro los nuevos románticos
Atiborran a pastillas su corazón en cabestrillo. Tú ya no vengas,
Aquí no hay piedad para prostitutas que buscan clientes,
Sólo viejos que gritan por pura maldad
Y el frío, y las luces de navidad humillan a las desahuciadas
En la cola de pensar en ti,
Y una loca da consejos que no entiendo sobre metadona y metafísica.
Que si Walser no te gustaba, tan sólo eso debió apartarme
De tus muslos gordezuelos y tus pantalones de licra granate,
De tu risa mezquina y acomodaticia en la bajeza,
De tu frente estrecha y de tu cultura de maestra de pueblo.
Pero lucho
Y te juro que me esfuerzo
Por ubicarte en circunstancias más felices,
Y te recuerdo guapa, pero no demasiado guapa,
Y me inclino a la frente de una gitanilla que canta y pide el aguinaldo y te beso.
Ariadna,
Así tan pintada, te pareces tanto a mi muerte...