Prólogo
“Tuve la suerte de
no ser deportado a Auschwitz hasta 1944, y después de que el
gobierno alemán hubiera decidido, a causa de la escasez creciente de
mano de obra, prolongar la media de vida de los prisioneros que iba a
eliminar concediéndoles mejoras notables en el tenor de vida y
suspendiendo temporalmente las matanzas dejadas a merced de
particulares.
Por ello, este libro
mío, por lo que se refiere a detalles atroces, no añade nada a lo
ya sabido por los lectores de todo el mundo sobre el inquietante
asunto de los campos de destrucción. No lo he escrito con la
intención de formular nuevos cargos; sino más bien de proporcionar
documentación para un estudio sereno de algunos aspectos del alma
humana. Habrá muchos, individuos o pueblos, que piensen más o menos
conscientemente, que “todo extranjero es un enemigo”. En la
mayoría de los casos esta convicción yace en el fondo de las almas
como una infección latente; se manifiesta solo en actos
intermitentes e incoordinados, y no está en el origen de un sistema
de pensamiento. Pero cuando éste llega, cuando el dogma inexpresado
se convierte en la premisa mayor de un silogismo, entonces, al final
de la cadena está el Lager: Él es producto de un concepto de mundo
llevado a sus últimas consecuencias con una coherencia rigurosa:
mientras el concepto subsiste las consecuencias nos amenazan. La
historia de los campos de destrucción debería ser entendida por
todos como una siniestra señal de peligro.
Me doy cuenta, y pido
indulgencia por ellos, de los defectos estructurales del libro. Si no
en acto, sí en la intención y en su concepción, nació en los días
del Lager. La necesidad de hablar a “los demás”, de hacer que
“los demás” supiesen, había asumido entre nosotros, antes de
nuestra liberación y después de ella, el carácter de un impulso
inmediato y violento, hasta el punto de que rivalizaba con nuestras
demás necesidades más elementales; este libro lo escribí para
satisfacer esta necesidad, en primer lugar, por lo tanto, como una
liberación interior. De aquí su carácter fragmentario: sus
capítulos han sido escritos no en una sucesión lógica sino por su
orden de urgencia. El trabajo de empalmarlos y de fundirlos lo he
hecho según un plan posterior.
Me parece superfluo
añadir que ninguno de los datos ha sido inventado.”
Actividad 2. Razona tu
respuesta a estas preguntas:
- ¿Cuál crees que es el principal propósito de el libro?
- Explica el significado de la frase “un estudio sereno de algunos aspectos del alma humana” en relación con la xenofobia. ¿La has experimentado alguna vez?
- ¿Cuál crees que es la fuente de tales sentimientos?
- ¿Cuál es el motivo por el que se siente afortunado Levi? ¿Crees que verdaderamente se puede sobrevivir a Auschwitz?
No hay comentarios:
Publicar un comentario