Es malo que los que se aman hablen la misma lengua, es malo que puedan comprenderse realmente, que puedan comunicarse verbalmente, porque la vocación de la palabra no es crear el amor, sino la división y el odio, la palabra separa a medida que se formula, mientras que un informe parloteo amoroso, semilingüístico, hablar a tu mujer o a tu hombre como se hablaría a un perro, genera las condiciones de un amor incondicional y duradero. La cosa podría ir bien si al menos pudiéramos limitarnos a asuntos inmediatos y concretos - dónde están las llaves del garaje?, a qué hora viene el electricista?-, pero más allá empieza el reino de la confusión, del desamor y el divorcio.
Guerrilla
martes, 14 de diciembre de 2021
Lenguaje y amor: Houellebecq. Serotonina.
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