«Soy libre: no me queda muy ninguna razón para vivir, todas las que probé se han soltado y ya no puedo imaginar otras. Todavía soy bastante joven, todavía tengo fuerzas bastantes para volver a empezar. ¿Pero qué es lo que hay que empezar? Sólo ahora comprendo cuánto había contado con Anny para salvarme en medio de mis terrores, de mis náuseas. Mi pasado ha muerto, el señor de Rollebon ha muerto, Anny sólo ha vuelto para quitarme toda esperanza. Estoy solo en esta calle blanca bordeada de jardines. Solo y libre. Pero esta libertad se parece un poco a la muerte».
Jean-Paul Sartre | La náusea
No hay comentarios:
Publicar un comentario