«Substancia, lo que así se llama de manera más propia, primaria y preferente, es aquello que ni es dicho de un sujeto ni está en un sujeto, como, por ejemplo, el hombre individual o el caballo individual. Se llaman substancias segundas las especies a las que pertenecen las llamadas primariamente substancias, tanto esas especies como sus géneros; por ejemplo, el hombre individual pertenece a la especie hombre, y el género de esa especie es animal; así, estas substancias, como, por ejemplo, hombre y animal, se llaman substancias segundas. (...)
Todas las demás cosas, o bien se dicen de las substancias primeras como sujetos, o bien están en ellas como sujetos. Esto resulta evidente si se procede a un examen de cada caso; por ejemplo, “animal” se predica del hombre y también, por lo tanto, del hombre individual — puesto que si no se predicase de ninguno de los hombres individuales, no se predicaría en modo alguno de hombre—. Nuevamente: el color está en un cuerpo y, por lo tanto, en un cuerpo individual, pues si no estuviese en ningún cuerpo individual, no estaría en modo alguno en ningún cuerpo; así, todas las demás cosas, o bien se dicen de las substancias primeras como sujetos, o bien están en ellas como sujetos. De este modo, si las substancias primeras no existiesen, sería imposible que existiese alguna de las restantes cosas».
(ARISTÓTELES, Categorías, 5,2a- 2b. Tecnos, Madrid. 1999.)
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