En este primer fragmento del mito y por medio del relato de Sócrates, Platón ilustra el estado generalizado de la ignorancia humana radicada en el conocimiento sensible y el difícil progreso educativo del alma (Tema). Un estado de ignorancia que Platón identifica con el de unos prisioneros que, obligados por unas ligaduras que simbolizan en el mito el conocimiento sensible, contemplan únicamente las sombras de unos objetos que toman como la realidad siendo tan sólo apariencias (Idea 1). Mediante la liberación de uno de los prisioneros y su ascenso a la parte superior del interior de la caverna, Platón escenifica el progreso del alma desde el grado inferior de conocimiento, la eikasía -representado por las sombras de objetos-, al de la creencia o pistis -simbolizado por los objetos mismos (Idea 2). Sin embargo dicho ascenso, será, como leemos, problemático, pues los prisoneros, como nosotros, se sentirán incómodos y no entenderán la verdad y lo que pasa al abandonar el conocimiento propio de los sentidos en favor de un progresivo acercamiento a las ideas (Idea 3).
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